Pues sí, preparaos todos para el apocalipsis porque ya está aquí.
El ébola, damas y caballeros. Esa enfermedad que nos preocupaba tan poco cuando fue descubierta en 1976 por un grupo de virólogos belgas en el Congo y que ahora nos da tanto miedo porque parece que la gente rica también puede morir de eso.
Sin embargo, este cuento es tan viejo que ya nadie recuerda cuando empezó, pero podemos citar otro célebre ejemplo: El SIDA. Antes a nadie le importaba nada que un montón de africanos murieran de SIDA, hasta el punto de que 1 de cada 4 habitantes en África padecía la enfermedad. No sólo eso, pero además, cuando empezó a hacer estragos con la comunidad homosexual hubo gente que se atrevió a identificarlo como un castigo de Dios. Total, sólo son infectados un grupo enorme de gente indeseable. Una vez más, descubrimos que la humanidad romperá la piedra de tanto tropezarse con ella.
Pero este caso es el más reciente, y claro está, el más mediático gracias al mundo en el que vivimos. No voy a entrar en detalles de lo estúpido que me parece trasladar a un misionero enfermo, con una enfermedad mortal y con un grado de contagio altísimo a un módulo de un hospital que no estaba (y sigue sin estar) preparado para recibir pacientes con esa enfermedad hasta el punto en que un fallo del protocolo era el menor de los problemas. Imagino que la decisión debió ser algo así:
Tampoco voy a señalar a nadie. Principalmente porque llegados a este punto ya es irrelevante quien tiene la culpa de qué. Lo importante es saber cuándo y cómo piensan arreglarlo. El principal motivo por el que escribo este artículo es el morbo.
Desde que el ébola es noticia, no hay un sólo día que no veas algo relacionado con el ébola en las noticias. Obviamente, es una noticia y es importante. Pero cada día en mi residencia, y juro que no me lo estoy inventando, se hablaba de ébola durante al menos tres horas en la televisión. Tres.Horas.
Diversos "expertos" que sólo repetían una y otra los mismos comentarios: Ha habido un error, es una emergencia mundial, Teresa es una heroína nacional, los que han matado al perro son peores que Hitler... Todo el asunto del perro es, como mínimo, vergonzoso. Llega a ser un gato y aún habría disturbios. Pero tranquilos, que sólo ha muerto un perro. Los 10000 muertos de África no cuentan.
Volviendo al circo mediático, me gustaría resaltar que ninguno de los calienta sillas que van a los programas propuso ninguna solución. Un día trajeron a los mismos invitados que el día anterior y juro que dijeron exactamente lo mismo. Por un momento pensé que estaba teniendo el Deja Vu más intenso de mi vida. Creo que conozco mejor las fotos de Facebook de Teresa Romero que las mías.
Programas como "Sálvame" se sacan títulos de virología de la manga y dan consejos a la población sobre como prevenir el ébola, ponerse un traje de protección biológica (fatal, por cierto). Aunque debería alegrarme, porque esto es lo más parecido a una educación que va a tener su audiencia en toda su vida.
Incluso, hay una web con una cámara que enfoca directamente a las ventanas de los aislados 24 horas al día. Lamentablemente, ahora que todos los vampiros de la televisión están de luto por la recuperación de Teresa Romero, esa web ha dejado de existir.
Por un lado, me impresiona la habilidad del ser humano para sacar partido de todo lo imaginable. Ha pasado siempre y seguirá pasando mientras la sociedad no cambie. Por otro, siento un asco tremendo.
La gente ya tiene bastantes problemas, pero los medios siguen necesitando noticias, y bien es sabido que nada vende mejor que el miedo y el morbo, mezclados con un poco curiosidad. Supongo que Michael Moore tiene razón: Nada controla mejor a la población que el miedo.